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viernes, 22 de febrero de 2013

El amor es más poderoso que cualquier cosa.

El 6 de agosto de 1945, una bomba atómica estallaba en la ciudad japonesa de Hiroshima, y mataba en el acto a ciento veinte mil personas, doscientos cincuenta mil murieron más tarde, por efecto de la radiación.
El 25 de septiembre de 2010, el acelerador de partículas del ECND situado en el subsuelo de la ciudad Suiza de Ginebra, sufrió un accidente y mató a seis mil ochocientos cuarenta millones de personas. Solo un puñado de seres humanos sobrevivieron al apocalipsis.
Dicen que el amor es una trampa de la naturaleza, concebida para perpetuar la especie. Puede que sea así, pero para mí el amor es lo que me ayuda a conjugar latidos, a conjugar bocanadas de aliento. El amor es más poderoso que cualquier cosa. Porque no hay bomba atómica ni acelerador de partículas que pueda destruirlo, ni cuatro disparos en el pecho, ni una mentira piadosa.


...El Barco...

martes, 19 de febrero de 2013

Your song.

Sat on the roof and I kicked off the moss, well some of the verses well they got me quite cross, but the sun's been kind while I wrote this song, it's for people like you that keep it turned on. So excuse me for forgetting, but these things I do. You see I've forgotten, if they're green or they're blue. Anyway, the thing is what I really mean yours are the sweetest eyes I've ever see...


And you can tell everbody that this is your song, it may be quite simple but now that it's done.
I hope you don't mind... I hope you don't mind that I put down in words: How wonderful life is, now you're in the world.



19.

Todo en esta vida es temporal, así que, si las cosas van bien, disfrútalas todo lo que puedas, aprovecha cada segundo, porque no durarán para siempre.


Y si las cosas se tuercen y resulta ser un final triste y negativo, no te preocupes, no van a durar para siempre tampoco.


No caigas en la tristeza y en la soledad, ahogándote en lágrimas de recuerdos. Piensa que la vida sigue, así que levántate todas las veces que lo necesites, y piensa que ningún final está totalmente escrito y que el futuro nos deparará nuevos comienzos.





sábado, 16 de febrero de 2013

Sexo en Nueva York.

Puede que no se deba poner etiquetas a nadie, solo a la moda. Porque, tal vez, cuando etiquetamos a alguien como novio, novia, marido, mujer, casado o soltero, no veamos mas allá de la etiqueta, no veamos a la persona.

jueves, 14 de febrero de 2013

No le pongamos fecha al amor.

Os voy a contar una cosa... Para mí no hay día de San Valentín, aunque para otros puede que sí. Y puede que se deba a que nunca lo he pasado con nadie, pero no lo sé... Lo que si que puedo hacer es dar mi opinión.
Como ya he dicho, para mí no existe el día de San Valentín. Para mí el 14 de febrero de cada año es un día más en el calendario, con sus 24 horas, con 1440 minutos y sus 86400 segundos. Para mí no es una fecha importante y señalada, en la que tengas que tener preparado un regalo, una caja con forma de corazón llena de bombones, un ramo de rosas o una cena romántica con velas para la persona con la que estás. No. Para mí, San Valentín son todos los días del año. No hay por qué ponerle fecha a ese sentimiento que llamamos amor. Hay que demostrarlo día a día. Hazle ver a esa persona tan importante para ti, que caminas de su mano; que eres su guía en esa aventura de la que formáis parte los dos; que sepa que si se tropieza, te tendrá a su lado para hacerla levantar y seguir hacia adelante. Llévale el desayuno de vez en cuando a la cama, acaríciale el pelo cuando esté dormido; dale los buenos días cada mañana y abrazalá mientras duerme; déjale notitas en la nevera; escríbele mensajes en el espejo, que el vaho se encargará de hacerlos visibles; ve corriendo y salta sobre sus brazos y dile ''te quiero''; agárrala por la cintura cuando menos se lo espere, mientras le susurras en el oído ''me encantas''. Haceros el amor, besaros cada día, incluso bajo la lluvia. Recordaros que os queréis cada amanecer, pero también cada anochecer; recuerda que él es la causa de tu sonrisa, y ella la de la tuya. Que los dos formáis un mundo. Un mundo en el cual sois dueños del tiempo y de vuestras acciones; un mundo donde habéis encontrado la felicidad, donde habéis creado amor. Y ese amor debe ser demostrado cada uno de los 365 días que posee el año. Así que, no establezcamos fechas, dejémonos de 14 de febreros para hacerle ver a esa persona especial que la queremos. Vamos a demostrárselo todos los días del año.

.Feliz San Valentin.

lunes, 4 de febrero de 2013

Día Mundial contra el Cáncer.


Nos preocupamos demasiado por las cosas pequeñas, por detalles mínimos, cosas que comparadas con esto, son insignificantes. Nos amargamos, lloramos y sufrimos día si y día también por estupideces, cuando hay gente que esta muchísimo peor... gente que pasa hambre, gente que no tiene donde vivir o gente con este tipo de ''regalos''. Tratas de no comerte la cabeza, de no encerrarte en tus pensamientos negativos por esas tonterías, pero es inevitable, porque al día siguiente, estarás de bajón de nuevo... Y es que, hasta que no pasas por esta situación, hasta que no lo conoces, hasta que no sufres por ello, no te das cuenta del verdadero significado de la palabra Vida.

 

...4 de febrero de 2013 - Día Mundial en la luchas contra el Cáncer...

domingo, 3 de febrero de 2013

Disfruta que la vida son tres días y vamos por el segundo, dibuja una sonrisa para el mundo.

Con el paso del tiempo y gracias a las experiencias que he vivido, he podido aprender numerosas lecciones a lo largo de estos años de mi vida. Aprendí a hablar, al igual que aprendí a montar en bici sin ruedines. Aprendí que uno más uno, no siempre son dos. Aprendí a andar y a saltar; a leer y a escribir. Aprendí a soñar y a creer en los imposibles. Aprendí a equivocarme, a caerme, a levantarme y a rectificar mis errores. Aprendí a querer, a amar y a luchar por lo que quería. Aprendí a apreciar los pequeños detalles. Aprendí también que en la vida entra y sale constantemente gente, y que los que se quedan, son los que de verdad importan. Aprendí que la esencia de la vida es ir hacia adelante, sin mirar atrás. Aprendí que quien no te busca, quien no se preocupa por ti, es alguien que no te extraña, que no te quiere, que no merece la pena. Aprendí que quien te hace daño, te hace más fuerte; quien te critica por tu forma de ser, tu físico o por cualquier otra cosa, lo único que conseguirá es hacerte más importante; quien tiene envidia de lo que has llegado a conseguir en tu vida, te hace más valioso. Aprendí que la verdad, casi siempre, es mejor escucharla, por mucho que duela, en vez de vivir siempre en una mentira, con un sufrimiento constante. Aprendí que es mejor resolver los problemas y encontrar la solución a ellos, que dejar que crezcan, haciéndose una montaña de un grano de arena. Aprendí que hay que valorar a la gente que se preocupa por ti día a día, esas personas que siempre tienen ganas de estar a tu lado, tanto en los buenos como en los malos momentos, y dejar de lado, dejar de dar prioridad y olvidar a esa gente que te ve solo como una opción.
En definitiva, aprendí que la vida es una de las mejores cosas que se han inventado. Porque la vida es una sucesión de oportunidades que van y vienen, es un cambio constante; la vida es un misterio y hay que vivirla segundo a segundo, dejar atrás el pasado, vivir el presente y el futuro... ya llegará.

Lincoln: ''Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años.''

viernes, 1 de febrero de 2013

¿Por qué se tarda solo un minuto en decir ''hola'' y toda una vida en decir ''adiós''?

Hay personas a las que el simple hecho de despedirse, les produce sarpullido, escalofríos. Es para ellos un símbolo de dolor. Pero lo cierto es que no todas las despedidas duelen, porque hay tantas despedidas como personas en el mundo. Existen las despedidas tristes y dolorosas, esas despedidas con las que pierdes todas las esperanzas, con las que se esfuman las ganas de seguir adelante. También están las despedidas banales, en las que nada importa, hasta que el hueco del sofá te dice todo lo contrario. Despedidas llenas de miedo, de terror, de incertidumbre, de nerviosismo, por lo que se esconde detrás de ellas. Especialmente cuando lo que se esconde, es lo desconocido. A mucha gente le gusta maquillar las despedidas, por el simple hecho de que tienen miedo de que alguna de ellas, pueda ser para siempre.


Con esa carita, pídeme la luna.


jueves, 31 de enero de 2013

De madrugada.

Como cada mañana, a las 10 en punto, sonó el despertador. Lentamente, abría los ojos, y observaba a su alrededor un nuevo día, con 24 horas para poder disfrutarlo. Los pocos rayos de sol que podían escaparse entre las nubes, se colaban por las rendijas de la persiana de su cuarto. No había nadie en su casa. Se respiraba tranquilidad, paz y silencio. Arrastraba minutos, remoloneando entre las sábanas. No quería salir de ese nidito de calor. Era agradable el contacto de las sábanas sobre su piel y esa sensación de calidez que le proporcionaba. Aunque, minutos después, salió de su refugio, se puso las zapatillas y se dirigió a la cocina. Encendió la radio, sintonizó su emisora favorita y subió el volumen. Al ritmo que sonaba la música, ella untaba las tostadas, con mermelada de melocotón, su favorita, y se servía un café calentito, recién hecho. Lo colocó todo cuidadosamente en una bandeja y se lo llevó a la habitación. Lo dejó sobre el escritorio y se sentó en una silla, frente a la ventana. Vio su reflejo en el cristal, el reflejo de una chica a la que le encantaba vestirse con una sonrisa día a día, pasara lo que pasara, y que siempre guardaba sus sentimientos, por miedo a lo que pudieran pensar los demás, por no preocupar a la gente. De repente, en la ventana empezaron a aparecer unas gotas como si de agua se tratara. Pero fuera no llovía. La chica se llevó las manos a la cara, notándola cada vez más mojada. En cuestión de segundos, sus ojos se llenaron de lágrimas saladas, desordenadas. Se dio cuenta de que llevaba demasiado tiempo guardando esa tristeza que le invadía desde hacía días por dentro. No paraba de llorar. Pensó que escribiendo lo que sentía en ese momento en un papel, le haría sentirse mejor. Apartó la bandeja con el desayuno, cogió una hoja en blanco, un lápiz y comenzó a escribir: ''Dolor, impotencia, alegría, desesperación, angustia, excitación... sentimientos, pensamientos, sensaciones incontables que invaden los rincones más escondidos de mi cabeza, de mi corazón, de mi yo interno. ¿Y cómo curarme de esta enfermedad sentimental que me invade? Esta enfermedad a la que llaman amor... Pues no tiene cura. Bueno si la tiene, el tiempo. Dicen que él se encarga de sanar esas heridas, de quitar esas espinas clavadas en el corazón, que tanto daño causan. Pero claro, nadie establece un límite exacto, una fecha concreta, que te indique cuando pararás de llorar, de sufrir por esa persona que se esfumó de tu vida de la misma forma en que llegó. ¿Quién lo hará desaparecer? ¿Otra persona? Tarde o temprano, algo volverá a empezar y de nuevo, la historia se acabará, y yo volveré a estar en la misma situación. Desilusionada, triste... Estoy cansada de buscar. No hago más que encontrar príncipes que acaban convirtiéndose en sapo, cuando debería ser al revés... Todas estas lágrimas son derramadas por los recuerdos del ayer. Cada una representa un momento, un beso, un domingo abrazados bajo la manta viendo una película en el sofá comiendo palomitas. Cada lágrima lleva su nombre. Ha pasado un año y para que negarlo... aún le echo de menos. Es mi primer pensamiento al levantarme y el último antes de cerrar los ojos. Creo que nadie podrá reemplazarle. Nadie me hará sentir lo que él conseguía con una simple mirada. Desearía con todo mi corazón que ahora mismo estuviera aquí...'' Paró de escribir repentinamente y corrió al baño, a secarse la cara bañada totalmente por un agua llena de sentimientos. Cuando regresó, se paró frente a la hoja, la dobló, la metió en un sobre y lo cerró. En el anverso de éste puso como destinatario la inicial de él J. seguido de ''Siempre te estaré esperando. Te quiero.'', y en el remitente puso ''La que una vez fue la causa de tu sonrisa''. La dejó sobre la mesa del salón y el resto del día se lo pasó mirándola. No sabía que hacer. Si la enviaba, jamás llegaría a su destinatario, pero si no lo hacía, tampoco recibiría respuesta alguna a aquella declaración de sentimientos. Por lo que tomó una decisión. Decidió salir al balcón y quemar la carta. Pensó que si, tal vez, aquellas palabras se las llevaba el viento, existía la posibilidad de que sus deseos, sus sueños de volver a tenerle a su lado, se cumplirían. Era una posibilidad muy improbable, pero ella confió en esa mínima esperanza.
Llegada la noche, todo seguía igual. Ella triste se acostó sobre su cama. Como esperaba, no había recibido respuesta alguna. Pero seguía dándole vueltas a todo y, entre lágrimas, se quedó dormida. De repente, en medio de la madrugada se despertó. Había recibido un mensaje de un número desconocido, el cual decía: ''¿Me sigues esperando? Yo jamás te he olvidado, aunque parezca todo lo contrario... Si me alejé de ti, fue para no herirte, para no hacerte sufrir... No lo merecías. Hice las cosas mal desde un principio, al contrario que tú, que me demostraste día a día lo que sentías por mí... Me he dado cuenta de que cometí un tremendo error. Me he dado cuenta de que aunque vaya de fuerte, soy un sensible y sé que te echo de menos... más de lo que yo pensaba... Dejamos una historia con final incierto...  y me gustaría poder hacer que ese final tenga una continuación, aunque entendería que no quisieras volver a intentarlo... Ni siquiera sé si este mensaje lo leerás o lo borrarás, pero tengo esa mínima esperanza que tú decías que había que tener ante las situaciones difíciles... Si cambias de opinión, estoy en tu portal, esperando la respuesta... Lo siento.''. Su corazón se aceleró, a más de mil por hora. Le daba la impresión de que le iba a estallar, que se le iba a salir del pecho. La piel se le erizó. No podía creerse lo que acaba de leer. Una mezcla de alegría y miedo le invadió por dentro... tenía claro lo que quería hacer. No se lo pensó dos veces. Se bajó en pijama a la calle y le vio a través del ventanal. En ese momento, se dio cuenta de que aquel mensaje no era obra de su imaginación, ni obra de un sueño. Él estaba allí, al otro lado de la puerta, esperándola. Abrió el portal y de un salto, terminó en sus brazos, besándole fuertemente, mientras pequeñas lágrimas, esta vez de felicidad, caían de sus ojos. No hizo falta decir más. Se miraron el uno al otro y se volvieron a besar. De repente, entre ellos cayó del cielo un pedazo de papel medio quemado en el que podía leerse: '' Siempre te estaré esperando. Te quiero.''.

lunes, 28 de enero de 2013

Forever Young.


Everyone is different.

Cada persona tiene una voz, una sonrisa, una mirada, una forma de besar, de abrazar, de acariciar, de andar. Cada persona tiene una virtud y un defecto. Cada persona ríe de una forma diferente. Cada persona percibe lo que le rodea de una manera distinta a cualquier otra persona. Cada persona es única. Cada persona es un mundo.

En otro tiempo, quizás...

¿Y si no era el momento? ¿Ni el lugar, ni el día, ni la hora? ¿Y si jamás nos deberíamos haber conocido? A lo mejor fue cosa del destino, quien sabe... Quizás no debería haber pasado así, sino dentro de 10 años, tropezándonos en la parte más antigua de la bella ciudad de Roma. Tal vez fuiste la persona correcta que conocí en el momento equivocado.

domingo, 27 de enero de 2013

De cero y sin mirar atrás...

Un día me enseñaron que hay cosas que es mejor perder y que deben quedar bajo llave, guardadas en un baúl lleno de preciosos recuerdos, en un rincón del corazón. Gracias a esta lección aprendí a seguir adelante, sin mirar atrás, sin pensar en esos momentos del pasado que un día me hicieron feliz. Es hora de pasar página y de abrir la puerta a nuevas experiencias. Que no todos los finales son tristes, porque siempre tendremos el recuerdo de esos momentos que un día representamos junto a esas personas que quisimos y jamás olvidaremos.


Es el momento perfecto para comenzar a escribir un nuevo capítulo de tu vida.

Soy de esas personas...

Soy de esas personas que se guardan todo lo malo para ellas, para no preocupar a los demás. De las que aman alegrarle el día a un amigo con lágrimas en los ojos. De las que solo piensan en hacer sonreír a los demás. Soy de esas personas que daría todo y más por los que tiene a su alrededor. De las que recorrería miles de kilómetros, atravesando agua, tierra y aire por ver a una persona que echa de menos. De las que arriesga e intenta por lo que quiere. De las que ha hecho locuras por amor. De las que cada vez que tropieza y comete un error, se levanta, lo rectifica y sigue adelante. Soy de esas personas que lucha por alcanzar sus sueños en el día a día. De las que cree en los imposibles. De las que ignora los malos comentarios y las críticas cuando está con la persona que quiere. Soy de las personas que muerden en mitad de un beso y responden con una sonrisa a una mirada. De las que tiene por costumbre recordarle a sus amigos y seres queridos que les quiere cada segundo. De las que cree que la música es una forma de desconectar de los problemas. De las que cree que los pequeños detalles enamoran. Soy de esas personas en las que puedes confiar, porque siempre voy a estar ahí para ayudar. De las que aman las cosquillas sorpresa. De las que se enamoran de los besos de buenos días y de los de buenas noches. De las que da segundas oportunidades y que siempre perdona los errores ajenos. Soy el tipo de persona con la que siempre podrás contar.


Los polos opuestos se atraen.

No éramos perfectos, pero éramos únicos. Tampoco teníamos cosas en común. Tú eras optimista y yo pesimista. Tú eras tímido y yo extrovertida. Yo te abrazaba y tú me besabas. Tú amabas la montaña y yo la playa con el susurro de sus olas. Yo era una chica de música clásica y tu un chico de rock and roll. A mí me encantaba ir sin frenos y tú preferías ir despacito, pero sin pausa. Yo veía la vida en blanco y negro, tú en color. Yo te preguntaba con la mirada y tú me respondías con una sonrisa. Todo lo que a mí me faltaba, tú lo completabas.

sábado, 26 de enero de 2013

Tu jardín con enanitos.

Hoy le pido a mis sueños que te quiten la ropa, que conviertan en besos todos mis intentos de morderte la boca....


Y aunque entiendo que tú, tú siempre tienes la última palabra en esto del amor. Yo hoy le pido a tu ángel de la guarda que comparta, que me de valor y arrojo en la batalla, pa’ ganarla... Y es que yo no quiero pasar por tu vida como las modas. No se asuste señorita, nadie le ha hablado de boda. Yo tan solo quiero ser las cuatro patas de tu cama, tu guerra todas las noches, tu tregua cada mañana...


Quiero ser tu medicina, tus silencios y tus gritos, tu ladrón, tu policía, tu jardín con enanitos. Quiero ser la escoba que en tu vida barra la tristeza, quiero ser tu incertidumbre y sobretodo tu certeza...


Hoy le pido a la luna que me alargue esta noche, y que alumbre con fuerza este sentimiento y bailen los corazones... Y aunque entiendo que tú serás siempre ese sueño que quizás nunca podré alcanzar, yo hoy le pido a tu ángel de la guarda que comparta, que me de valor y arrojo en la batalla, pa’ ganarla... Y es que yo no quiero pasar por tu vida como las modas. No se asuste señorita, nadie le ha hablado de boda. Yo tan solo quiero ser las cuatro patas de tu cama, tu guerra todas las noches, tu tregua cada mañana... Quiero ser tu medicina, tus silencios y tus gritos, tu ladrón, tu policía, tu jardín con enanitos. Quiero ser la escoba que en tu vida barra la tristeza, quiero ser tu incertidumbre y sobretodo tu certeza. Y es que yo quiero ser el que nunca olvida tu cumpleaños. Quiero que seas mi rosa y mi espina aunque me hagas daño. Quiero ser tu carnaval, tus principios y tus finales. Quiero ser el mar dónde puedas ahogar todos tus males...


Quiero que seas mi tango de Gardel, mis octavillas, mi media luna de miel, mi blues, mi octava maravilla, el baile de mi salón, la cremallera y los botones, quiero que lleves tu falda y también mis pantalones. Tu astronauta, el primer hombre que pise tu luna, clavando una bandera de locura. Para pintar tu vida de color, de pasión,de sabor, de emoción y ternura. Sepa usted que yo ya no tengo cura sin tu amor...

Unos, afortunados, y otros, con ganas de seguir adelante pase lo que pase...

Siempre ansiamos más de lo que tenemos, pensando que nos falta algo para alcanzar la felicidad absoluta... Somos materialistas, ansiosos, egoístas, envidiosos... No nos conformamos con una camiseta, queremos dos; a nuestro amigo le regalan una bicicleta, tu quieres una mejor para ser superior a él... Y siempre será así... Nos ciega el poder, el obtener todo lo que deseamos, el ser superiores a los demás, y no nos paramos a pensar ni un segundo que hay personas que son felices con menos de la mitad de lo que nosotros tenemos.

Hoy cogí el metro, línea 10, para ir al centro de Madrid. Allí, en el vagón, había gente normal, sentados, de pie, mirando al infinito, sumidos en sus pensamientos... y, entre ellos, un mendigo. Recorría lo largo del vagón en sandalias de dedo, con un simple abrigo y unos pantalones raídos que le protegían del frió de enero. Pedía dinero, unas simples monedas para comer o, quizás, para comprarse una botella de alcohol y ahogar las penas que le habían llevado a aquella desgraciada situación. ¿Alguien solidario? Nadie. No le miraban, le ignoraban, no querían saber nada de él. Al llegar a su parada, se dispuso a bajar del vagón y a continuar con la búsqueda de un alma generosa o de un lugar donde dormir y poder refugiarse del frió invernal.
Más tarde, en pleno centro de la ciudad, andando por la calle Preciados, una risa me llamó la atención. Era de una chica, una chica increíble. Y os preguntareis que por qué pienso eso de ella... Esa chica tuvo cáncer... Pero el simple hecho de verla con una sonrisa en su rostro, una sonrisa perfecta de oreja a oreja, me hizo darme cuenta de la fuerza que tiene por superar lo que ha superado. Por eso es increíble.

Ahora pararos a pensar un momento... Tenemos cama con sábanas y colchón donde dormir, tenemos dinero con el que poder comprar lo que necesitemos, recibimos una educación... Somo jodidamente afortunados por tener todo eso, pero nos da igual... Nos amargamos porque no tenemos ropa de marca para ir a la moda, porque no tenemos un coche mejor que nuestro amigo, porque nos hemos quedado sin pareja... El mendigo es feliz con una simple moneda para poder probar un bocado o con un cartón para poder dormir en el suelo; esa chica está feliz porque ha superado una de las mayores batallas a la que se podía haber enfrentado... Y nosotros nos empeñamos en encerrarnos en nuestras pequeñas desgracias, y no somos capaces de ver que hay gente ahí fuera, como ellos, que tiene más problemas que nosotros y, aún así, son capaces de seguir adelante, día a día. Yo solo pienso que esas personas son un ejemplo a seguir, por su fuerza de voluntad, por luchar contra los problemas e intentar resolverlos, por seguir adelante pase lo que pase.