Por
aquí me he vuelto a dejar caer. Y me he perdido entre recuerdos del
ayer. En tardes de otoño, donde el frío acariciaba nuestra cara y el
mundo se paraba a nuestros pies. Cerveza de por medio. Compañía
increíble. ¿Qué más se puede pedir? Una sonrisa traviesa se esconde tras esa
bocanada de humo sabor a nicotina. Seguida de un beso sincero de esos
que no se olvidan. Que sensación tan jodidamente buena. Que alguien
detenga el tiempo, que yo me bajo aquí.
''Si el mundo esta del revés habrá que buscar cordura y una pizca de locura para saber quererte más.''
2013.
Un año inolvidable. Lleno de gente increíble. Reencuentros. Viajes
inolvidables. Unos se van. Otros se quedan. Tontear. Probar nuevas
experiencias. Gustar. Querer. Amar. Perder. Recordar. Echar de menos.
Llorar. Sonreír. Volver a empezar. Hacer locuras. Arriesgar. Tropezar y
volverse a levantar. Soñar. Miles de momentos. Todos y cada uno de ellos
únicos. Gracias a todos y cada uno de los que habéis formado parte de
mi 2013. Tanto a los que estáis a mi lado como a los que no. Un año que
termina. Otro que comienza y seguro que estará lleno de experiencias y
de nuevas oportunidades y, sobre todo, de felicidad. Disfrutémoslo, cada
segundo. ¡Feliz año nuevo!
Madrugada. Una pesadilla interrumpe mi sueño. Abro los ojos. Despacito. Con dificultad. Al despertarme compruebo que el mal sueño confirma la realidad. Tan solo son recuerdos y un hueco vacío junto a mí, en mi cama. Soledad. Frío contacto de mis pies con las sábanas. Cama doble para uno. Para mí. Bueno, y para mis lágrimas y algún que otro amante pasajero sin importancia. De esos que te hacen disfrutar pero sin sentimientos de por medio. Imposible conciliar el sueño. Me levanto y mis piernas me llevan directa a esa caja llena de recuerdos. De mensajes. De sonrisas. De felicidad. Cerrados todos ellos bajo llave. ¿Sellar el pasado y continuar en presente? o ¿soñar con el pasado y olvidar por unos minutos la realidad? Opto por reabrir heridas. ¿Por qué? No lo sé. Supongo que necesito recordar por un instante cómo se dibujaba su sonrisa cuando estaba a escasos centímetros de su boca.
No creo que todo sea dolor. Hay que tener valor para volver a mirar a los ojos de lo que en otro tiempo te hizo feliz cada instante de tu día a día y sonreírle con todas tus fuerzas, demostrándole que ya no te hace falta. Que desapareció. Hacerle ver que para ti ya no existe. Aunque por dentro mueras de ganas por besar sus labios. Así de tonto es el ser humano. Prefiere sufrir de dolor que luchar por lo que más desea en ese instante, en ese momento. A veces hay que arriesgarse para poder ganar. Sin dolor no hay victoria. A veces hay que tropezarse mil veces antes de poder darnos cuenta de que a quien más queremos lleva esperándonos desde hace mucho tiempo y nosotros aquí, sin darnos cuenta. Quizá necesitemos un empujón, comernos el orgullo, levantar la cabeza y darnos cuenta de que sí, seguimos sintiendo lo mismo que el primer día que cruzamos nuestras miradas.
''Nunca es tarde para volver a empezar. Tanto en la amistad como en el amor''
Una nublada tarde de noviembre. El
suelo teñido de marrón. Las hojas descansan sobre él. Otoño. Más de las seis.
El sol se esconde. El cielo se tiñe de color rojizo. Las calles se cubren de
luces. De vida. Y sus gentes corriendo de aquí para allá. De un lado para otro.
Persiguiendo sus sueños. En medio de aquella carrera estoy yo. Música en modo
aleatorio. Las palabras, la melodía que sale de cada canción invade mis oídos.
Me encuentro en un sueño. Estoy en mi propia burbuja. Aislada del mundo. Una mano escondida en el bolsillo del pantalón. La otra jugueteando con un cigarrillo. Mentolado para ser exactos. Paso ligero. Un pie tras otro. Una calada de nicotina. Mirada baja. Dejo escapar de entre mis labios como si fuera un último aliento aquel humo gris que invadía mis pulmones. ¿Mi cabeza?
En cualquier otro lado menos en su sitio. ¿Por qué? Preguntárselo a mis
recuerdos, a mis pensamientos. Ójala fuese pasado u ójala no... Ayer prometí
llevarte al cielo, perdernos por Madrid. Hoy estoy sola, guiándome por mis propios pies,
paso a paso, hacia adelante, nuevo rumbo, nueva dirección, nuevo destino.
Prometí hacerte sonreír y, sin embargo, hoy me quedo con el recuerdo de tu
sonrisa. Detener el tiempo con tan solo un beso de tus labios y hoy lo detengo
tan solo porque quiero dormir y soñar un par de minutos más. Quise dormir sobre tu pecho
caliente, sentir tu piel y escuchar el latido de tu corazón. Hoy me acompaña mi
fría almohada y el tic tac del pasar de las horas. Se me ovlidaba una cosa. Lo
más importante. Que tú ya no me querías a tu lado. Que ya no querías que fuese
tus buenos días de cada mañana. Ni tus buenas noches de cada anochecer. Olvidé
que el café y las tostadas con mermelada recién hechas que siempre te preparaba y te llevaba a la cama, hoy se enfrían sobre mi
mesa. Que los juegos entre las sábanas de cada noche hoy se limitan en
encontrar la parte más caliente de la cama. Mi día a día se resume en eso. En
que tú no estás allí. Ya no. Olvidé la rutina. Nuestra rutina. Pero por lo menos puedo decir que tengo tu recuerdo. De cuando solíamos ser felices, de la mano, abrazándonos, besándonos. Fuiste una bonita casualidad que supo hacerme feliz y que no olvidaré jamás. Entre pensamiento y pensamiento, otra calada. Vuelvo al presente. El frío viento de noviembre, Madrid, sus gentes y yo. Recuerdos de lo que fue el ayer. De lo que fui tiempo atrás. Felicidad. Una sonrisa se dibuja en mi rostro. Me siento afortunada por ser lo que soy ahora y por tener lo que tengo aquí, ahora, en este preciso momento. Vivo cada día, cada segundo al máximo como si fuera el último. Es día 14 de noviembre. Vivo en presente y me encanta. Definitivamente, yo me quedo aquí.
Did I disappoint you or let you down? Should I be feeling guilty or let the judges frown?
Cause I saw the end before we'd begun. Yes I saw you were blinded and I knew I had won.
So I took what's mine by eternal right. Took your soul out into the night. It may be over but it won't stop there, I am here for you if you'd only care. You touched my heart you touched my soul. You changed my life and all my goals.
And love is blind and that I knew when my heart was blinded by you. I've kissed your lips and held your head. Shared your dreams and shared your bed. I know you well, I know your smell. I've been addicted to you.
Goodbye my lover. Goodbye my friend. You have been the one. You have been the one for me.
I am a dreamer but when I wake. You can't break my spirit, it's my dreams you take. And as you move on, remember me. Remember us and all we used to be
I've seen you cry, I've seen you smile. I've watched you sleeping for a while. I'd be the father of your child. I'd spend a lifetime with you. I know your fears and you know mine. We've had our doubts but now we're fine, And I love you, I swear that's true. I cannot live without you.
Goodbye my lover. Goodbye my friend. You have been the one. You have been the one for me.
And I still hold your hand in mine. In mine when I'm asleep. And I will bear my soul in time, When I'm kneeling at your feet. Goodbye my lover. Goodbye my friend. You have been the one. You have been the one for me. I'm so hollow, baby, I'm so hollow. I'm so, I'm so, I'm so hollow...
Alguien me dijo una vez que desearía que todo fuese tan perfecto como en las películas. Que la vida tuviera su guión redactado, de tal manera que el final de cada historia terminara con un ''y fueron felices por siempre''. Esas historias en las que el amor es lo principal. Es un amor puro, con sentimiento. Un amor de verdad. De esos que duran toda la vida. Que no tienen fecha de caducidad. Por los que arriesgarías todo y más.
Pero luego te das cuenta de que nada es así. Abres los ojos y todo lo que querías, todo lo que deseabas se escapa entre tus dedos. Se desliza como una caricia. Como un suspiro. Y desaparece. Para siempre.
Porque la realidad es que en esta vida no hay ningún guión escrito para cada individuo. Para conseguir nuestros sueños, nuestros deseos e incluso ese final tan perfecto titulado ''y fueron felices'', hay que luchar por ello. Dejarnos de sueños y fantasías. Nosotros creamos, dirigimos y protagonizamos esa película que llamamos vida.
Si alguna vez quisiste a alguien, pudiste comprobar que la caducidad existe. Y que los finales felices casi nunca son ciertos, al igual que los finales tristes. Tan solo hay nuevos comienzos. Nuevas oportunidades. Y, a veces, no hay que desperdiciarlas.
Si tienes algún sueño por cumplir, lucha por él. Si tienes algún deseo que te recorre el pensamiento, satisfácelo. Y si echaste de menos a alguien a quien quisiste, díselo. Si no se actúa, como consecuencia tenemos el arrepentimiento.
En tu mano está escribir el guión de tu vida, de tu destino. No dejes de realizar ninguna de estas cosas por miedo, por vergüenza. Lucha por lo que quieres, cumple tus sueños y deseos y resuelve tus dudas antes de que sea demasiado tarde. De que te quedes con la intriga del ¿qué habría pasado?, ¿y si...?
Puede que detrás de todo esto, esté escrito tu final perfecto. Tu propio ''y fueron felices por siempre''.
''Quien no arriesga, no gana. Y sin esfuerzo, no hay recompensa.''
Esa persona a la que ignoramos por
orgullo. A la que esquivamos para no ver su sonrisa, sus ojos, cuya mirada nos trae tantos recuerdos. En el
fondo sabemos que esa persona es a la que más echamos de menos y a la
que necesitamos a nuestro lado.
Así es la realidad. Y así de tonto es el ser humano. Prefiere sufrir que pasear de la mano con su felicidad.
He notado que se acaba el verano. La fría brisa otoñal se colaba por las rendijas de mi ventana esta mañana temprano.
Hoy me he despertado con ganas de
gritarle al mundo lo increíble que me siento después de tanto tiempo. Pero también
me he despertado con la duda de si realmente conocemos el significado de echar
de menos.
Un segundo de incertidumbre
intermitente. Un punto y aparte en la sonrisa de mi día a día. Un suspiro de
pura nostalgia, melancolía. Hoy no ha sido un día cualquiera. Ha sido
diferente. Pensé: Ojalá solo sea un sueño y alguien me despierte. Pero no.
Me
he
sentado de madrugada en el poyete de mi ventana. He contado una a una
las
pocas estrellas que podían avistarse en el cielo nocturno de la ciudad
madrileña. Me he detenido al ver la luna. Era llena y su luz era tan
brillante
que hasta a la propia mirada, asombrada por su perfección, cegaba. He
pensado en ti. Sí. Después de un tiempo aislada del mundo, tu sonrisa se
escapó
de un recuerdo, haciéndoseme la garganta un nudo. No he podido evitarlo.
Una lágrima se me ha escapado. ¿Por qué? Supongo que aquí podría
encajar perfectamente la frase te
echo de menos. Tendría toda la coherencia, cohesión y adecuación que
nosotros queremos. De vez en cuando me da por sonreír al ver tu foto y
me siento
afortunada al pensar que hubo un tiempo en que te hice la persona más
feliz del
mundo. Pero eso ahora ya da igual. Es cosa del pasado y eso lo tengo ya
muy
olvidado. Puede que algún día nos encontremos, hablemos y sonriamos de
nuevo. Quién
sabe. Hasta entonces me despido. Sigo mi camino. No sé a qué destino
llegaré ni si alguna vez volveré. Solo me queda decirte que sí, aquí
seguiré para ti y espero
que tus besos y caricias hagan feliz a alguien como un día me lo
hicieron a mí.
Hasta el próximo choque de miradas,
Punto y final.
''Dicen que no echamos de menos
algo hasta que lo perdemos. Eso será cierto solo si se quiso de corazón y no
por simple diversión.''
Tenía miedo. Miedo de avanzar. De seguir adelante. De empezar de cero. De mirar a su lado y no tener a nadie. De no tenerle a él. Se paró a pensar. Y sí. Ya no estaba a su lado. Caminaba solitaria en aquella noche de otoño, mientras el gélido aire acariciaba su pálido rostro. Ya no tenía a nadie con quien despertarse. Ni a quien dedicarle sus mejores noches. Pero eso no la iba a hacer derrumbarse y tropezar de nuevo. Caminaba de frente y su sonrisa la acompañaba. Era feliz. ¿Quién se lo iba a decir? Miró atrás. Pensó en el pasado. Acostumbraba a pensar en él de vez en cuando. Recordaba sus besos, sus caricias y sus te quieros. Veía una y otra vez sus fotos de viajes, de momentos increíbles. Recuerdos imborrables. Releía sus conversaciones. Desde el principio. Todo parecía tan jodidamente increíble. Se le había pasado por la cabeza llamarle y preguntarle que si alguna noche antes de dormirse, le había dado por pensar en ella y en lo felices que eran juntos. Alguna que otra vez, en acto de locura marcó su número y antes de que sonara el primer pitido colgaba. Esa había sido su rutina hasta hacía unos días.
Ahora la tocaba vestirse con su mejor sonrisa, la de siempre, y olvidar las penas. El pasado, pasado está. Se dijo basta. Su felicidad no dependía de sus recuerdos ni mucho menos de él. Antes sí. Pero ya no. Esa fue una felicidad pasajera, que en un principio no tenía fecha de caducidad. Era una felicidad conjunta. De dos. Pero ahora era única y exclusivamente de ella. Ella lo prefería. Quería olvidarse de compromisos, con nada ni con nadie. Era el momento de dejar los recuerdos atrás y esconder la llave en algún sitio imposible de volver a encontrar. Después de todo, estaba preparada para empezar de cero. Era la hora de sonreír de nuevo al mundo.
Cómo se retoma el hilo de toda una vida, cómo seguir adelante cuando en tu corazón empiezas a entender que no hay regreso posible. Que hay cosas que el tiempo no puede enmendar. Aquellas que hieren muy dentro, que dejan cicatriz.
Valora cada segundo lo que tienes y a la gente que demuestra que te quiere, porque puede que, cuando más los necesites, ya no estén a tu lado para apoyarte. Ahí será cuando de verdad nos demos cuenta de que les queríamos y nos arrepentiremos por no haber actuado antes y haberles dicho que sí, que realmente les necesitábamos en nuestro día a día.
Una simple llamada y su voz al otro lado del teléfono, con un tono distinto, para saber que las cosas no van bien. Un escalofrío recorre tu cuerpo y de repente te pones a temblar. Ayer todo son te quieros y hoy, sin embargo, ni un adios. Y aunque siempre hay una última esperanza que invade tu sentimiento, pronto un mar de lágrimas invade tus ojos y un dolor que no alcanzas llegar a saber de donde viene, nace en cada centímetro de tu piel. Se acabó. Sí. Fin de la historia. O pasar página como dicen algunos. Nada más que contar. Bueno si, que este sentimiento no desaparece así como así, que yo voy a seguir teniendo presente su sonrisa en mi día a día y le daría cien mil oportunidades solo por tenerla a mi lado y hacerla feliz otra vez. Jamás nadie me había hecho sentirme así. Este tiempo es imborrable. Cada segundo a su lado es único. Va a ser muy duro pasar de estar días enteros sin parar de hablar, de hacer planes, de regalarse sonrisas con esa persona, a que se reduzca a nada. Ni un misero segundo. No me hago a la idea. No quiero acostumbrarme a ello. No lo entiendo. No entiendo que se gana poniéndole final a algo que en el fondo quieres que continúe. Ayer bien y hoy mal. Es un sin sentido. Las dudas juegan muy malas pasadas y a veces nos dejamos llevar demasiado por ellas. ¿Y a que nos conducen? Al dolor, a pensamientos que no deberían estar ahí. Pero en el fondo, sabes que sigues sintiendo lo mismo, solo que tienes miedo. Miedo al qué pasará... ¿Y sus consecuencias? El arrepentimiento por haber dejado escapar una oportunidad tan increíble.
Esta situación es una de las que más dolor le pueden causar a una persona y más cuando son palabras inseguras. Lo que más duele en este puto mundo es ver como se aleja la persona a la que más quieres y por la que darías todo, con la que has compartido momentos y experiencias increíbles... Esperaría lo que hiciera falta, pero lo único que hago es hacer el ridículo. Pero bueno. Soy de esas que creen en las segundas oportunidades. Hoy es un punto y final. ¿Y mañana? Quien sabe... la vida da muchas vueltas.
Junio de madrugada. La soledad entre mis sábanas. Escucho el silencio que recorre cada esquina de la habitación, interrumpido únicamente por el tic-tac del pasar de las horas que marca el reloj. Otra noche más sin verte, sin poder atraparte, acompañada solamente por mis pensamientos y de mis recuerdos del ayer. Mis ojos cansados, se pierden entre la oscuridad en busca de esa mirada que tanto desean, de esa sonrisa perfecta que tanto les encanta. Van en busca de esos besos a los que me declaro oficialmente adicta.
Esta noche hace frío sin ti. Esta noche a mi me faltan tus abrazos, el sentir tu respiración cerca de mi boca. Me faltan tus caricias recorriendo lentamente cada milímetro de mi piel. Mañana por la mañana me faltaran tus buenos días y los desayunos de besos con tostadas. Esta noche me faltas tú.
Basta con una simple caricia, para hacerme perder el sentido del tiempo. Y basta con un solo beso, para hacerme sentir la persona más afortunada del mundo.
Aquí me tienes. Siempre estaré para ti, en todo momento y
cuando más lo necesites. Puedes comerme a besos, ahogarme entre abrazos o invertir tu tiempo en caricias sobre mi piel. Puedes contarme esas pesadillas que te despiertan de madrugada o puedes contarme cada sueño que te recorre la mente mientras duermes, que yo me encargaré de hacerlo realidad.
Porque me comprometo a cuidarte cada instante que pase a
tu lado, ser tu todo, un abrazo, un café, una lágrima, un amanecer, una
sonrisa. Pero solo con una condición: que te quedes a mi lado durante mucho tiempo.
Well, I’m not sure what this is gonna be, but with my eyes closed all I see is the skyline, through the window, the moon above you and the streets below. Hold my breath as you’re moving in taste your lips and feel your skin. When the time comes, baby don’t run, just kiss me slowly.
Como decían en aquella
película, ''su perfume es una dulce promesa que hace aparecer lágrimas en mis
ojos''. Y qué razón tenían.
Ni
entre lágrimas saladas deslizándose, poco a poco, por mi rostro y
sollozos, olvidaré ese olor
que cubría cada milímetro de tu cuerpo y que tanto me gustaba. Su
simple contacto con mi olfato, me recordaba a ti y a cada segundo que
pasé a tu lado. Era una fragancia que me permitía traer de vuelta a mi
pensamiento cada momento compartido contigo, cada amanecer entre tus
brazos, cada beso de tus labios, cada caricia sobre mi piel... Un olor
que por definición era
embriagador y delicado como la porcelana, suave como el algodón, y dulce
y
exquisito como el azúcar. Era un aroma que enamoraba, y que con solo
percibirlo, te
hacía perder el sentido del tiempo. Por eso me encantaba abrazarte y que
toda tu
esencia, se quedara impregnada en mí.
Es increíble como un mensaje puede cambiarlo todo, como una
simple caricia puede provocar un escalofrío erizando el vello de tu piel, como
un recuerdo puede hacer brotar lágrimas en tus ojos, como un abrazo puede
transmitirte seguridad; es alucinante como una sonrisa puede ser la respuesta a
una mirada y como un beso puede acelerar a más de mil por hora tu corazón,
haciendo que se detenga el tiempo, parando las agujas del reloj... Son momentos
que nos acercan a esa felicidad que tanto ansiamos alcanzar. Nos empeñamos en
buscarla cada segundo, minuto y hora del día, y no nos damos cuenta de que es
ella la que tiene que encontrarnos.
Yo me siento afortunada porque ahora, en este preciso momento, puedo
afirmar que estoy tocando con la yema de los dedos esa felicidad.