Nos empeñamos en buscar la felicidad cada día, y no nos
damos cuenta de que es ella la que tiene que encontrarnos. Y eso será donde
menos te lo esperes. En el instituto, en el supermercado, en mitad de una
huida. Y cuando llega, descubres que ahí no acaba todo. Que el final de un
camino sólo es el principio de otro, y lo único importante es la persona que
escoges para que camine a tu lado. Y esconderse es lo que menos te importa. Lo
que te importa es que estas tocando con la yema de los dedos eso que has estado
soñando toda tu vida. Y ya sólo importa el hoy, el presente y lo que queda por
venir.
Pero no todo es teatro, tenemos vista, oido, gusto, olfato, tacto y poca prisa. Ven, que vamos a hacer un pacto yo y tu sonrisa...
sábado, 24 de noviembre de 2012
*
Un día como otro cualquiera, ella se disponía a salir de su casa como cada mañana para ir a clase, con una gran sonrisa dibujada en su rostro, dispuesta a que nadie se la borrara. Mientras andaba por la calle, camino del metro, en su mente daban miles de vueltas una gran cantidad de recuerdos que, últimamente, no la dejaban tranquila. Echaba de menos la sensación de tener a alguien con quien poder contar a cada hora del día, en cada momento de infelicidad, a alguien a quien poderle contar por qué aquel día había sido uno de los mejores de esa semana, a alguien a quien poderle decir te quiero. Extrañaba todo aquello, pero no podía dejar que todos esos pensamientos arruinaran su día. Asique, encendió su móvil y se puso a escuchar música mientras llegaba a la estación. Después de esperar al metro durante unos minutos, entró en el vagón y se sentó en la fila de cuatro asientos. Fueron pasando estaciones y, en una de ellas, se subió una pareja de enamorados. No podía quitar la mirada de ellos, y, otra vez, todos aquellos recuerdos volvieron de golpe a su cabeza. El reproductor estaba en orden aleatorio y, como
si de una señal se tratara , sonó su canción, aquella que tanto le recordaba a él. No se lo podía creer, y poco a poco, la tristeza le fue invadiendo por dentro, y ya no se pudo quitar en el resto de la mañana aquel recuerdo que permanecía en su cabeza, como una espina clavada que no paraba de hacerle daño.
La mañana transcurrió sin problemas para ella, hasta que recibió un mensaje cuando estaba en clase. Era una amiga suya, diciéndola que un amigo suyo quería conocerla, que se había fijado en ella desde los primeros días de clase, pero que nunca se había atrevido a decir nada por vergüenza. Ella se sorprendió, no podía creerse lo que estaba pasando, pero se armó de valor y salió a conocer al chico. Su primera reacción fue normal, sin más. Ella sentía que no debía arriesgarse otra vez a pasarlo mal, que no debía gastar de nuevo lágrimas por alguien que, en un futuro, le podría hacer daño. Pero, con el paso del tiempo, se fue dando cuenta de que conocer a ese chico tampoco debía ser algo malo, debía borrar su anterior experiencia de la cabeza, ya que ninguna persona es igual que otra. Puede que aquella fuera su gran oportunidad. Asique no la desaprovechó, y empezó a hablar con él. Al principio ella sentía miedo, porque no sabia como se desarrollaría todo, pero poco a poco se fue soltando. Se dio cuenta que aquellas conversaciones que en un principio eran de minutos pasaron a ser de horas. Acabaron convirtiéndose en algo imprescindible para ella. Pasadas unas dos semanas, ella se dio cuenta de la ilusión que le producía el verle cuando se lo cruzaba por los pasillos. Por fin, un día en clase, decidió dejar aparte la timidez y pedirle al chico que la acompañara a dar una vuelta por la ciudad. Él le dijo que sí sin ningún problema, y ella, muy ilusionada, le respondió con una sonrisa. Esa misma tarde se vieron. Ella estaba nerviosa, no se acordaba de como había que actuar por el miedo y la vergüenza que tenia en el cuerpo. Era puro nervio y, como consecuencia, la temblaban las piernas y las manos. Pero él le ayudó, le hizo relajarse haciéndola reír y sacándola miles de temas de conversacion para hacerla ver que no había razón por la que estar nerviosa. Dieron vueltas por el centro de Madrid, entraron a las tiendas a ver y comprar ropa y cenaron en un restaurante. La cena transcurrió con tranquilidad, aunque hubo muchos silencios. Ella estaba muy ilusionada, casi era el final de la cita y tenía ganas de besarle, pero su timidez se lo impedía. Al final de la cena, el le dijo: te voy a llevar a un sitio precioso que nunca olvidarás. Inmediatamente ella se emocionó, no sabia que decir, asique se calló, le sonrió, pidieron la cuenta y salieron del restaurante. Iban andando por la Gran Vía, cuando, de repente, él la dio la mano. Se miraron y sonrieron. Después de un largo paseo, se pararon en el Círculo de Bellas Artes. Ella nunca había estado allí y no sabia lo que le esperaba. El la abrió la puerta y la dejó pasar primero. Una vez dentro, le dijo que cerrara los ojos, que faltaba poco para su sorpresa. Y ella los cerró, sonriente. Una vez en la parte alta del edificio, él le dijo: este es mi rincón favorito de Madrid y quiero compartirlo contigo, porque, a partir de ahora, me gustaria que también lo fueras tú. E inmediatamente la besó. Ella se quedó paralizada. Pero, a la vez, se dio cuenta de que necesitaba desde hace tiempo que alguien le dijera aquellas palabras. En ese momento, vio que no todo estaba perdido, aunque algunas cosas le fueran mal, y que realmente merecía la pena aprovechar aquella oportunidad que la vida le había ofrecido, porque nunca sabes cuando vas a volver a enamorarte de alguien y, si una persona esta interesada en ti y te gusta, aunque al principio te coma el miedo, merece la pena arriesgar por ella.
La mañana transcurrió sin problemas para ella, hasta que recibió un mensaje cuando estaba en clase. Era una amiga suya, diciéndola que un amigo suyo quería conocerla, que se había fijado en ella desde los primeros días de clase, pero que nunca se había atrevido a decir nada por vergüenza. Ella se sorprendió, no podía creerse lo que estaba pasando, pero se armó de valor y salió a conocer al chico. Su primera reacción fue normal, sin más. Ella sentía que no debía arriesgarse otra vez a pasarlo mal, que no debía gastar de nuevo lágrimas por alguien que, en un futuro, le podría hacer daño. Pero, con el paso del tiempo, se fue dando cuenta de que conocer a ese chico tampoco debía ser algo malo, debía borrar su anterior experiencia de la cabeza, ya que ninguna persona es igual que otra. Puede que aquella fuera su gran oportunidad. Asique no la desaprovechó, y empezó a hablar con él. Al principio ella sentía miedo, porque no sabia como se desarrollaría todo, pero poco a poco se fue soltando. Se dio cuenta que aquellas conversaciones que en un principio eran de minutos pasaron a ser de horas. Acabaron convirtiéndose en algo imprescindible para ella. Pasadas unas dos semanas, ella se dio cuenta de la ilusión que le producía el verle cuando se lo cruzaba por los pasillos. Por fin, un día en clase, decidió dejar aparte la timidez y pedirle al chico que la acompañara a dar una vuelta por la ciudad. Él le dijo que sí sin ningún problema, y ella, muy ilusionada, le respondió con una sonrisa. Esa misma tarde se vieron. Ella estaba nerviosa, no se acordaba de como había que actuar por el miedo y la vergüenza que tenia en el cuerpo. Era puro nervio y, como consecuencia, la temblaban las piernas y las manos. Pero él le ayudó, le hizo relajarse haciéndola reír y sacándola miles de temas de conversacion para hacerla ver que no había razón por la que estar nerviosa. Dieron vueltas por el centro de Madrid, entraron a las tiendas a ver y comprar ropa y cenaron en un restaurante. La cena transcurrió con tranquilidad, aunque hubo muchos silencios. Ella estaba muy ilusionada, casi era el final de la cita y tenía ganas de besarle, pero su timidez se lo impedía. Al final de la cena, el le dijo: te voy a llevar a un sitio precioso que nunca olvidarás. Inmediatamente ella se emocionó, no sabia que decir, asique se calló, le sonrió, pidieron la cuenta y salieron del restaurante. Iban andando por la Gran Vía, cuando, de repente, él la dio la mano. Se miraron y sonrieron. Después de un largo paseo, se pararon en el Círculo de Bellas Artes. Ella nunca había estado allí y no sabia lo que le esperaba. El la abrió la puerta y la dejó pasar primero. Una vez dentro, le dijo que cerrara los ojos, que faltaba poco para su sorpresa. Y ella los cerró, sonriente. Una vez en la parte alta del edificio, él le dijo: este es mi rincón favorito de Madrid y quiero compartirlo contigo, porque, a partir de ahora, me gustaria que también lo fueras tú. E inmediatamente la besó. Ella se quedó paralizada. Pero, a la vez, se dio cuenta de que necesitaba desde hace tiempo que alguien le dijera aquellas palabras. En ese momento, vio que no todo estaba perdido, aunque algunas cosas le fueran mal, y que realmente merecía la pena aprovechar aquella oportunidad que la vida le había ofrecido, porque nunca sabes cuando vas a volver a enamorarte de alguien y, si una persona esta interesada en ti y te gusta, aunque al principio te coma el miedo, merece la pena arriesgar por ella.
Little things.
Porque son esos detalles, esas ''pequeñas cosas'' las que te hacen ver que una persona merece realmente la pena.
''I'm in love with you and all these little things.''
Arriesgar...
A veces, ciertas situaciones no convencen, simplemente porque no gustan o porque ya las viviste y no quieres volver a pasar por ellas. Pero a veces, es mejor correr riesgos, y darte cuenta de que realmente mereció la pena probar. Muchas veces, pensamos demasiado las cosas, por miedo a no saber como serán en un futuro, por miedo a una mala respuesta. Pero quien no arriesga no gana, eso siempre hay que tenerlo en cuenta.
Yo soy de ese tipo de personas, de las que ama arriesgar por su felicidad. Al principio, todo es indecisión por miedo al ''que pasará...'', pero solamente así podrás conocer realmente la respuesta y saber si estas cerca de poder dibujar en tu rostro una sonrisa. Últimamente tengo mucho miedo, se me han presentado nuevas experiencias y no quiero ir rápido, quiero seguir adelante, despacito pero con buena letra y hacer posible que todo salga bien, y no ir de cabeza y meter la pata a la primera. Hubo un tiempo en el que tenia miedo a probar de nuevo, pero ahora se que por esta vez, merecerá la pena arriesgarse.
Yo soy de ese tipo de personas, de las que ama arriesgar por su felicidad. Al principio, todo es indecisión por miedo al ''que pasará...'', pero solamente así podrás conocer realmente la respuesta y saber si estas cerca de poder dibujar en tu rostro una sonrisa. Últimamente tengo mucho miedo, se me han presentado nuevas experiencias y no quiero ir rápido, quiero seguir adelante, despacito pero con buena letra y hacer posible que todo salga bien, y no ir de cabeza y meter la pata a la primera. Hubo un tiempo en el que tenia miedo a probar de nuevo, pero ahora se que por esta vez, merecerá la pena arriesgarse.
viernes, 20 de julio de 2012
domingo, 20 de mayo de 2012
xx
I remember tears streaming down your face,
When I said I’ll never let you go.
When I said I’ll never let you go.
....
Just close your eyes,
The sun is going down.
You’ll be alright,
No one can hurt you now.
Come morning light,
You and I’ll be safe and sound.
The sun is going down.
You’ll be alright,
No one can hurt you now.
Come morning light,
You and I’ll be safe and sound.
...
Una pequeña parte de mí se muere por volver a sonreír contigo, pero el resto no quiere nada más que olvidar.
domingo, 29 de abril de 2012
''Cartas a Julieta''
Y y si, son tres letras que en sí mismas no suponen ninguna amenaza. Pero si las colocamos juntas, una al lado de la otra, podrían atormentarnos el resto de nuestra vida. ¿Y si...? ¿Y si...? ¿Y si...? No sé como terminaría su historia, pero sí que sintió un gran amor, porque nunca es demasiado tarde. Si entonces fue grande, ¿por qué no lo iba a ser ahora? Sólo le falta valor para seguir a su corazón. No sé que se siente al amar como Julieta, un amor por el que se abandona a los seres queridos, un amor por el que se cruzan océanos, pero quisiera creer que si alguna vez lo siento, tendré el valor de aprovecharlo. Si no lo hiciste, espero que algún día si lo hagas.
Con todo mi amor, Julieta.
Con todo mi amor, Julieta.
domingo, 15 de abril de 2012
Centenario del RMS TITANIC
A veces la vida no sigue el rumbo que debería tener, y nos damos contra un obstáculo que nos supera, que nos es imposible evitar. Pero, a pesar de ello, debemos lograr salir de él, escapar del problema y hacer todo lo posible por conseguir nuestra meta. A veces este camino es tan difícil, que no puede eliminarse la barrera que nos impide seguir y caemos al vació sin poder hacer nada.
Por eso, creo firmemente que la vida es un regalo y no hay que desperdiciarla. Nunca se sabe que cartas te repartirán la próxima vez. Aprendes a aceptar la vida tal y como viene.
viernes, 13 de abril de 2012
Así está la cosa...
A veces, cuando pierdes a gente y estas una temporada sin intercambiar palabra con esas personas, es cuando de verdad te empiezas a dar cuenta de muchas cosas: de cómo son principalmente, porque no los ves desde cerca, sino, que tienes una perspectiva de la persona más amplia y la ves de otra forma completamente distinta a la que tenías. Ves como su comportamiento varía dependiendo de con quién se junte, de su forma de ser, olvidándose de los problemas que en realidad importan. Todo esto no lo vemos porque, por decirlo de algún modo, no queremos ver y tenemos miedo a descubrir la parte mala de las personas que queremos y decepcionarnos por ello.
Todo esto no lo podía percibir antes y ahora me he dado cuenta de muchas cosas. Hay muchas que me gustan, pero hay otras tantas que no soporto. Nadie es perfecto. Pero lo que sí que tengo claro es a quién quiero tener a mi lado, por quién luchar, y me da igual lo que digan unos y otros, lo que me hayan hecho o no. Si yo quiero a esa persona tengo muy claro que haré todo lo posible porque esté otra vez a mi lado. Sin embargo, la gente falsa que actúa por intereses está totalmente fuera. Así está la cosa.
lunes, 9 de abril de 2012
Titanic
Siempre llevo todo cuanto necesito. Creo firmemente que la vida es un regalo y no pienso desperdiciarla. Nunca se sabe que cartas te repartirán la próxima vez. Aprendes a aceptar la vida tal y como viene. Así cada día cuenta.
miércoles, 4 de abril de 2012
Me jode, pero es lo que hay...
Ahora es cuando, un mes después, me doy cuenta de con que facilidad cambias de opinión, de lo falsa que fuiste en muchos momentos. Gente así no merece la pena tenerla a tu lado. Ya no vales una mierda para mi, no eres ni un recuerdo.
Y yo no quería llegar a esto, pero así han quedado las cosas al final. Para mi ya no eres nada.
Y yo no quería llegar a esto, pero así han quedado las cosas al final. Para mi ya no eres nada.
domingo, 1 de abril de 2012
jueves, 29 de marzo de 2012
*
Yo también tengo una teoría. Mi teoría es sobre los momentos. Los momentos que impactan. Mi teoría es que esos momentos impactantes, esos destellos de gran intensidad que ponen patas arriba nuestras vidas, son los que acaban definiendo quienes somos. La cuestión es que cada uno de nosotros es la suma de todos los momentos que hemos experimentado, con todas las personas que hemos conocido. Y son esos momentos los que conforman nuestras historia, como nuestra lista de grandes éxitos particular de recuerdos que reproducimos y volvemos a reproducir en nuestra mente una y otra vez.
Pues esta es mi teoría, que esos momentos impactantes definen quienes somos. Pero lo que nunca me había planteado era: ¿y si un día ya no pudieras recordar ninguno de ellos? Un momento impactante. Un momento impactante cuya capacidad de cambio tiene un efecto expansivo que va mucho más allá de lo predecible, que hace que algunas partículas choquen entre sí y acaben acercándose más que antes. Y que manda a otras, girando sin parar, hacia nuevas aventuras, aterrizando donde jamás pensaste encontrarlas. Sí, eso es lo que pasa con esa clase de momentos que no puedes, por más que lo intentes, controlar cómo te pueden afectar. Solo puedes dejar que esas partículas que colisionan aterricen donde puedan y esperar hasta la siguiente colisión.
Pues esta es mi teoría, que esos momentos impactantes definen quienes somos. Pero lo que nunca me había planteado era: ¿y si un día ya no pudieras recordar ninguno de ellos? Un momento impactante. Un momento impactante cuya capacidad de cambio tiene un efecto expansivo que va mucho más allá de lo predecible, que hace que algunas partículas choquen entre sí y acaben acercándose más que antes. Y que manda a otras, girando sin parar, hacia nuevas aventuras, aterrizando donde jamás pensaste encontrarlas. Sí, eso es lo que pasa con esa clase de momentos que no puedes, por más que lo intentes, controlar cómo te pueden afectar. Solo puedes dejar que esas partículas que colisionan aterricen donde puedan y esperar hasta la siguiente colisión.
29.
A veces las cosas, por muy pequeñas e insignificantes que sean, como unas simples palabras escritas sobre un trocito de papel, te sacan una gran sonrisa y te hacen recordar momentos, momentos increibles que un día viviste y que jamás olvidarás.
miércoles, 14 de marzo de 2012
Nada volverá a ser como antes...
Se puede decir que en algún momento de nuestras vidas las cosas no suceden como queremos, y la meta que nos habíamos propuesto, no puede ser alcanzada. El cuento se puede dar por terminado.
Llega un momento en que toda historia toca su fin, por muy bonita y enredada que haya sido su trama. Algunas veces, las piezas no encajan y la historia no tiene ningún sentido, no puede continuar. Hay que ponerle su punto y final.
''Has comenzado a desaparecer. Te esfumas de mi vida, te escondes entre la gente... yo creo que ya no queda nada por resolver, por arreglar. Acabo de poner a un cuento de ficción su punto y final.''
''Has comenzado a desaparecer. Te esfumas de mi vida, te escondes entre la gente... yo creo que ya no queda nada por resolver, por arreglar. Acabo de poner a un cuento de ficción su punto y final.''
jueves, 8 de marzo de 2012
Nunca me abandones
Se acabó tragarse el propio orgullo, se acabaron las lágrimas en los ojos, se acabaron las falsas sonrisas... A partir de ahora miraré por mi principalmente. Nada de preocuparse por todos los demás, solamente por los que de verdad me importan, por los que de verdad merece la pena remover agua, tierra y aire. Suena egoísta si, pero he aprendido muchas cosas en estos últimos meses. He aprendido a querer, he aprendido a ignorar, he aprendido a soñar, he aprendido nuevas experiencias, he aprendido a controlar mis impulsos, he aprendido a olvidar a la gente que no interesa, pero sobre todo he aprendido que si tengo que luchar, será por alguien que merezca la pena, que a pesar de todo se preocupe por ti, que te defienda aunque no te mire a la cara, que te quiera por como eres.
Podría decirse que aquí comienza un nuevo capítulo de mi vida, muy distinto del anterior, pero las personas cambian con el paso del tiempo, aprenden de los errores y hacen lo posible por solucionarlos. Me he caído mil veces, y una tras otra me he vuelto a levantar. Con todo ello he aprendido de verdad el significado de muchas cosas en la vida.
Todos pasamos por etapas difíciles en la vida que nos hacen ver quien de verdad siempre estará ahí.
Yo ya me he dado cuenta de a quien tendré a mi lado, para sonreír, para recordar viejos tiempos, para decirle a la cara: Tu de verdad eres un amigo. Nunca me abandones.
Podría decirse que aquí comienza un nuevo capítulo de mi vida, muy distinto del anterior, pero las personas cambian con el paso del tiempo, aprenden de los errores y hacen lo posible por solucionarlos. Me he caído mil veces, y una tras otra me he vuelto a levantar. Con todo ello he aprendido de verdad el significado de muchas cosas en la vida.
Todos pasamos por etapas difíciles en la vida que nos hacen ver quien de verdad siempre estará ahí.
Yo ya me he dado cuenta de a quien tendré a mi lado, para sonreír, para recordar viejos tiempos, para decirle a la cara: Tu de verdad eres un amigo. Nunca me abandones.
sábado, 3 de marzo de 2012
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